Paradise then

 


 

Nancy se apareció con un tupper y Alex le preguntó qué es eso.

Torta de manzana, para el mate, dijo ella.

Pero él se había olvidado el equipo en casa y por otro lado, le daba asco chupar la bombilla y encontrarse con miguitas pegadas. En general, prefería tomar mate solo y si alguien le pedía que le convidara uno, se excusaba diciendo que padecía una afección odontológica o un virus gástrico, con lo que el olvido del equipo en casa no resistía el más superficial de los análisis de motivaciones inconscientes o no tanto. Él exclamó qué bueno, y después se palmeó histriónicamente la cabeza y puso a Nancy al tanto del olvido. Ella respondió: no hay problema, la comemos al regreso del paseo. Alex estuvo de acuerdo, y agregó: mientras vemos Apocalypse Now… Bajé una copia que se ve bárbaro. Nancy la tenía pendiente y él no se cansaba de verla una y otra vez. Después de una breve deliberación, decidieron rumbear para Tigre.

Recorrieron los puestos del Puerto de Frutos pero hacía un calor pesado, húmedo, que embotaba los cerebros y entorpecía los movimientos y Nancy le preguntó: ¿qué tenés que comprar? Vayamos a comer, que hace mucho calor para andar caminando. Buscaron un restorán que no estuviera atestado y pidieron rabas y cerveza. Después del almuerzo, tardaron un buen rato hasta encontrar el lugar donde había quedado estacionado el auto y antes de subir, Alex pisó caca de perro y entre maldiciones, fue a frotarse la suela de la zapatilla en una porción mínima de pasto junto al cordón.

En el camino de vuelta, se hizo de noche a media tarde y Nancy hablaba hasta por los codos, mientras el auto avanzaba con lentitud a través del tránsito cargado de Avenida del Libertador. El asunto era el proceso de separación de una pareja conocida. El viaje inesperado del fulano y la revoleada de chancleta de la fulana. Alex no le llevaba el apunte, sólo deseaba tener acceso a un sanitario en el que poder vaciar el contenido de su vejiga repleta de cerveza, o mejor dicho, del resultado del paso de la misma a través de su organismo. Sin proponérselo subió el volumen del autoestéreo y ella le dijo: si querés que deje de hablar, me lo decís y punto, no hace falta que subas la música. Alex balbuceó una disculpa y volvió a bajar el volumen. Nancy detuvo su cháchara, se acomodó en el asiento y dirigió su mirada al frente. De pronto, sobre el parabrisas, aparecieron las primeras gotas refractando las luces del semáforo y del alumbrado público. Al cabo de un rato, Alex inició un soliloquio que versaba sobre un backstage de Apocalypse Now que había visto unos años atrás, filmado por la mujer de Coppola en calidad súper ocho. Explicó que por razones obvias, el rodaje del film no se llevó a cabo en Vietnam, sino en Filipinas. Que costó un dineral el alquiler de helicópteros y otros pertrechos militares. Que la escena en la que Martin Sheen le da una trompada al espejo no figuraba en el guion, sino que fue producto de la improvisación; que el actor se hizo un corte feo en la mano y hubo que salir corriendo a una guardia. Y como si fuera poco, agregó, Sheen sufrió un infarto a consecuencia de toda la cocaína que no paraba de meterse por la nariz durante la filmación, con lo cual, la misma se retrasó largo tiempo.

Fue la película más cara de la historia del cine, remató.

Ella sólo respondió ahá, para que Alex comprendiera que aún se sentía agraviada por el asunto de la música.

Al llegar a la casa de él, se bajaron del auto y tuvieron que correr bajo una especie de catarata que se precipitaba implacable sobre sus desprotegidas cabezas. Él dijo: pri para el baño y ella andá, yo no tengo ganas, y cuando él regresó con una toalla para Nancy, ella ya estaba apoltronada en el sillón del living y se le había pasado el enojo. Alex puso el agua para el café (después de confesarle sus pruritos respecto del mate), cortó unas porciones de torta y las dispuso sobre una fuente.

¿Vemos la película?

Dale.

Alex no paraba de meter bocadillos con el objeto de poner de manifiesto sus amplios conocimientos sobre cine. A ella no le importaron ni las acotaciones ni la película; estaba distraída, le parecía un film más sobre la guerra. Lo besó en la boca y él se dejó besar, pero a continuación, redirigió su atención a la pantalla. Nancy insistió con los besos y Alex le preguntó ¿Le doy pausa? Ella dijo no hace falta, dejala. Hicieron el amor con The Doors de fondo y alcanzaron juntos el clímax en la parte en la que el Capitán Willar, acaba con la vida del Coronel Kurtz con un certero machetazo.   

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

PESCA DEL DÍA

Child in time (¿Dónde estabas cuando estalló la guerra?)

horas extras