horas extras
¿Qué te ponés a mear al lado mío, putito? ¿Querés verme la tararira? Mirala, acá la tenés…
No, Gordo, y aunque te la quisiera
ver no podría, me olvidé los anteojos en casa… Bah… más bien andaría necesitando
una lupa, en todo caso.
Ah, bueno, ¿Quién sos? ¿El negro
de whatsapp?
Uh… No podía más, la vieja no
hacía más que cebarme un mate atrás de otro. Yo le decía gracias, doña, gracias,
pero me seguía cebando, la puta que lo parió. Entre nosotros: me parece que
está un poco gagá, ¿no?
¿Nada más que un poco?
No sé por qué no la mete un
geriátrico, un tipo de la edad de él viviendo con la mami… Capaz que por eso la
Jenny lo dejó… Ya está, Gordo… más de dos sacudidas es paja…
Una vez, medio picado, me contó
que el padre, en el lecho de muerte, le hizo prometer que por nada del mundo la
iba a meter en un geriátrico. ¿Viste como es esta gente chapada a la antigua? Promesas
son promesas.
Tá, pero igual, a mí me parece
que la vieja, en un geriátrico, con gente de la edad de ella, es como que va a
estar mejor. Por ahí, hasta se consigue un chongo.
¿Un chongo? ¿Y para qué va a
querer tener un chongo la momia esa?
No le digas así, bolú, mirá si
te escucha el hijo…
Naaa… Salvo que vayas vos y le
cuentes, buchón…
Mirá si le voy a ir a contar…
¿Eh, jefe, sabe que el Gordo le dice momia a su mamá?
Escuchá esto, me acordé de un
chiste. Resulta que una vieja va al ginecólogo con el marido. La vieja entra al
consultorio y el viejo se queda en la sala de espera. Al rato se asoma y le
dice: Che, viejo, el doctor pregunta si tenemos sexo. Y el viejo le contesta,
PAMI, vieja, PAMI.
Qué chiste más pelotudo.
Porque te lo conté a las apuradas,
tendría que haber creado un poco más de intriga. La puta madre, ¿con qué carajo
me seco las manos?
En la camisa, boludo. Menos mal
que no te dedicás al stand up. Te
cagarías de hambre.
Hablando de hambre me comería
una vaca cruda. ¿Da para que piquemos alguito, antes?
No, Gordo, primero resolvamos el
asunto y después tranqui, vamos a lo del Tano.
¿Otra vez a lo del Tano? ¿No te
cansás de comer siempre en lo del Tano? ¿Te da una comisión por llevarle gente?
Okey, Gordo, vamos adonde vos
quieras. Yo decía de ir a lo del Tano porque es barato y abundante.
Abundante… ¡Justo! Yo tendría
que empezar a comer menos abundante, si sigo así…
Sí, la verdad. Encima que tenés un
manicito… Vas necesitar uno de esos…
¿cómo es que se llaman?
¿Yo qué sé de qué me estás
hablando?
Periscopio. Eso. Para poder mirártela.
…
Sí, más bien que tenés que
empezar el régimen de una vez por todas. Para este laburo hay que estar en
forma.
Hablando de estar en forma…
¿Viste el vestido que se puso hoy la turrita? Se hubiera puesto en bolas, si daba
igual. Qué carocito… Vení, mami, haceme caquita en el pecho.
Siiii… Qué buena cola… Está más
buena que comer dulce de leche a cucharadas…
Comer pollo con la mano, se
dice.
Bueno, a mí me gusta más comer
dulce de leche a cucharadas.
Sos un goloso, boludo, tenés alma
de gordo… y una pierna hueca…
¿Una pierna hueca?
Para meter todo lo que comés,
mamerto.
Che… Volviendo a la Jenny… qué
cagada, ¿no?... que tu minita te deje por alguien al que tenés que ver seguido,
¿no?
Que te deje un huesito como la
Jenny, es una cagada. Punto.
Ni hablar, boludo, qué minita,
por Dios. La de pajas que le habré dedicado. Pero sí, ponele que te deja por alguien
de otro palo, un desconocido. Eso es otra cosa, porque la chabona chau, va a empezar
a andar por otros lugares. Pero que te la sople alguien de la misma banda… Flor
de garrón.
Te cuento que esto es una declaración de guerra…
Nosotros sólo cumplimos órdenes,
Gordo.
Qué macana, che. La boluda tendría
que haberse guardado un tiempo hasta que la cosa se enfriara un poco, ¿no?
Y si ella no se guarda, se la vamos
a mandar a guardar nosotros. ¿Vamos?
Gordo, por favor, acordate de lo
que dijo el jefe. A él solo. A ella no. Apuntale bien al marote, tarado.
Olvidate… ¿Cuándo la cagué con
un laburo? A ver, decime…
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